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Hidrovia en clave económica, geopolítica y ambiental

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Por Era Verde Periodismo Ambiental.

 

Militante ecologista inquieto, abogado especializado en derecho ambiental, hoy integrante de la Unidad de Vinculación Ecologista (UVE) de Fundación La Hendija de Paraná, Jorge Daneri plantea que la discusión sobre la Hidrovía Paraná Paraguay nos sitúa en una oportunidad única para superar un modelo privatizador. Desde otro lado del Atlántico, en Ámsterdam, donde se reparte sus lugares en el mundo con Villa Urquiza, Daneri también dialogó con ERA Verde sobre su activismo, las motivaciones personales, políticas y la determinante presencia de la mirada desde el arte de su madre.

 

–¿Qué es lo que te motivó a investigar sobre la Hidrovía Paraná-Paraguay?

–Nosotros, cuando digo nosotros me refiero a las organizaciones ecologistas, a los procesos asamblearios como los que había en la provincia de Entre Ríos por la lucha de la represa del Paraná Medio, terminamos esa etapa en el año ’97 cuando se sanciona la Ley de Libertad de los Ríos (Ley provincial Nº 9.092). Es exactamente en ese momento cuando se conforma el Foro Ecologista de Paraná. Ahí, con este nacimiento, nos invitan a integrar la coordinación de la coalición Ríos Vivos. La coalición Ríos Vivos, fue una coalición de casi 300 organizaciones en la cuenca del Plata de los 5 países. Precisamente, Ríos Vivos nace en el año ‘93/’94 a partir del proyecto Hidrovía Paraná-Paraguay. Es decir, uno llega personalmente, pero también representando a una organización que, en este caso, era el Foro Ecologista de Paraná. A partir de ahí me empiezo a empapar de lo que es el proyecto Hidrovía.

 

–Durante este año se ha discutido innumerables veces qué decisión tomar respecto a la concesión para administrar la Hidorvía. ¿Es sustentable en términos ambientales que continúe en manos privadas? ¿Por qué?

–Nosotros, desde la Asociación Argentina de Abogados y Abogadas Ambientalistas integramos el Comité Federal de la Hidrovía (hace unos días anunciaron su alejamiento). Fuimos invitados con un grupo bastante reducido de organizaciones a este comité federal.

Yendo a la pregunta y desde la experiencia en ese espacio te diría que las organizaciones, mayoritariamente las ecologistas, no acompañan ningún escenario de privatización o de profundización del modelo privatizador en la gestión del río Paraná. Incluso no estamos de acuerdo con el modelo del Comité Federal de la Hidrovía, e hicimos una propuesta que creemos superadora. La propuesta ha sido que se debe conformar un comité de cuenca en el río más importante de la Argentina, en el tramo Argentina. Creemos que en el comité de cuenca se tiene que dar el debate para reconfigurar, rediseñar y presupuestar el restablecimiento de herramientas fundamentales en la gestión de nuestro río. Esto tiene que ver con volver a poder fabricar barcazas, fundamentalmente grandes barcazas, más que barcos, los más grandes posibles. Recuperar el histórico Ministerio de Obras y Servicios Públicos de La Nación, que lideraba de alguna manera este escenario. Y también restablecer todo el modelo portuario de la Argentina, que fue groseramente privatizado.

Por lo tanto, podemos afirmar que en todo este proceso se está dando un debate, fundamentalmente diría en el frente del gobierno y en algunos sectores de izquierda. No así en el frente del radicalismo y el PRO, infelizmente. Creo que este debate tiene elementos muy positivos, porque hay una enorme tensión dentro del gobierno sobre qué camino seguir. Mientras tanto, hay una necesidad que uno no puede negar, que es el mantenimiento del dragado -que no es lo mismo que el sobre dragado-.

Todo lo que sea continuar con el modelo menemista de gestión del río sería un enorme error, con grandes consecuencias sociales y ambientales para toda la cuenca y todo el país.

 

HUELLAS DE UN DAÑO IRREPARABLE

Es imposible separar impactos ambientales de sociales; como decimos: no hay justicia social sin justicia ambiental o no hay justicia ambiental sin justicia social

–¿Nacionalizar la Hidrovía provocaría algún cambio en materia ambiental o hace falta un cambio más radical para que esto suceda?

–Es imposible separar impactos ambientales de sociales; como decimos: no hay justicia social sin justicia ambiental o no hay justicia ambiental sin justicia social. Sin lugar a dudas que la sola estatización puede mantener los grandes impactos ambientales y sociales e incluso los puede profundizar. Me refiero a esto si no se empieza a transitar lo que denominamos desde algunos de los sectores de la ecología política y social, como una transición democrática hacia unas sociedades sustentables. La transición democrática hacia una sociedad sustentable tiene mucho que ver con la no violencia, con que la democracia garantice una transición pacífica hacia esas sociedades sustentables. Porque el debate y la discusión, que ya se está dando sobre el acceso a los bienes naturales, cada vez se va a profundizar más, y puede generar futuros conflictos, muy graves, e incluso el surgimiento de nuevas dictaduras o totalitarismos de Estado.

A esto hay que evitarlo, por eso nosotros decimos que la sola estatización no es suficiente si no viene acompañada, paralelamente y sustancialmente, de una discusión sobre la soberanía alimentaria y energética, sobre diversidad productiva desde una transición urgente hacia la agroecología, que va atado a soberanía y seguridad alimentaria. Y esto implica un cambio radical del modelo, no solo del modelo productivo, sino de la razón productivo consumista.

El sobredragado, durante este año, en medio de la bajante histórica del Paraná ha sido denunciado de forma permanente por diferentes organizaciones ecologistas, ambientales, sociales y políticas ¿Qué daño específico es el que causa esta práctica?

Nosotros, por un lado, tenemos aprobadas profundidades que no se pueden sobrepasar. Lo digo en términos legales, no políticos, ya que lo que implique el sobredragado no se puede hacer sin estudios de impacto ambiental.

Sobredragar representa profundizar aún más el fondo de la cuenca. Y esto se está realizando en un contexto ambiental en donde toda la Cuenca del Plata atraviesa una crisis gigantesca que no tiene antecedentes. En este caso del Paraná Medio en Argentina, el Paraná inferior. Sobredragar, entonces, significa borrar el escenario natural para que los barcos más grandes puedan seguir entrando a los puertos de Rosario, fundamentalmente, y de esa manera continuar con sus procesos como normalmente lo hacían. En definitiva, sin importar la crisis hidrológica, buscan adaptar los ríos a la lógica del capitalismo concentrado.

Otro impacto enorme, de esa profundización de la sequía en términos antrópicos, es que destruye todos los ámbitos de reproducción de la diversidad biológica del tercer centro de mayor diversidad biológica de la República Argentina, que es el Paraná Medio y el Delta. Es un paraíso, grandemente desconocido por la ciencia argentina. Yo pongo un ejemplo de números, cuando defendíamos el Río Paraná contra la represa del Paraná Medio, el Ingeniero Juan de Dios Muñoz, especialista en flora y fauna acuática, decía que la ciencia solo conocía 5 o 6 especies de peces, los más importantes comercialmente, de 250 que tenía conocido el Río Paraná en su sector medio. Destruir ese valle de inundación en aquel momento era quemar una o muchas bibliotecas.

También se provocan serios problemas en el acceso al agua potable, por lo tanto, del ejercicio a un derecho humano fundamental, pero no solo de los seres humanos. Lo dice la Constitución de la provincia de Entre Ríos: garantizar el agua para supervivencia o sobrevivencia de los propios ecosistemas.

Por supuesto que hay otros tipos de impactos en cuanto a la destrucción de barrancas, el desmoronamiento de selvas en galerías y los mega incendios que producen estas sequías. Se produce lo que se denomina como una serie de impactos ambientales acumulativos, incluso enormemente desconocidos.

 

EL ESLABÓN DE UN ENTRAMADO

…la Hidrovía es la principal manifestación de las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. No hay mejor ejemplo que la Hidrovía, ésta, en realidad, es una herida sangrante del cono sur, de la República Argentina, del Paraguay, de Bolivia y de Brasil.

–¿Hay una conexión entre la actual estructura portuaria en el país y el modelo de producción?

–Tuve la posibilidad de conocer proyectos parecidos al de la Hidrovía y represas hidroeléctricas en la India y en África. Eso generó un documento que se llama “El retorno de los gigantes”. Fue un trabajo entre organizaciones de África, de la India, de Europa y de Sudamérica para poder comparar lo que es el proyecto IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana). Ese documento apunta a no mirar la Hidrovía Paraná-Paraguay solo con la visión focalizada en la vía de navegación, si no en un contexto más amplio. Esto es lo que generaron de alguna manera las instituciones financieras internacionales como una política que, por los procesos de endeudamiento, impusieron y convencieron a gobiernos que en su momento eran neoliberales en Sudamérica. Pero los gobiernos subsiguientes no solo lo continuaron sino que lo profundizaron. Arranca con Menem, pero se consolida con el kirchnerismo.

Lo mismo pasa en Brasil, infelizmente la gestión de Lula (Da Silva) tampoco detuvo el escenario Hidrovía en Brasil, lo detuvieron las organizaciones de la sociedad civil, particularmente en lo que se llama los pasos críticos de la hidrovía, que son pasos rocosos, que querían dinamitar. Si eso sucedía en el río Paraguay, por ejemplo, la República del Paraguay en sus humedales se desertificaba en un 30%. Por lo mismo que decíamos hoy, el agua modifica el régimen hidrológico, el régimen hídrico del río milenario, lo destruye, porque el agua circula más rápido. El modelo planteado es un modelo profundamente extractivista, concentrador de la tierra, que apunta a sacar muchísimo más rápido, en este caso por el río, minerales y soja fundamentalmente. Es decir, el simbolismo de la bandera de la república de la soja de la corporación Syngenta es tal cual la cuenca del Plata. Y que apunta en el escenario de IIRSA a generar un megaproyecto donde se resuelve desde la banca financiera internacional, que profundiza los escenarios de endeudamiento, pone como condición esa definición que nosotros definimos como zonas de sacrificios, porque le da un rol, no solo desde la división internacional del trabajo, sino de la producción, para ser proveedores de estos recursos que nosotros decimos bienes naturales. Minería, soja, ahora litio, etc.

Como bien dice permanentemente Daniel Verzeñassi hay una decisión de trasladar mucho de este modelo productivo, concentrador de la tierra y de exclusión social a los países en el sur. Y en este caso, particularmente a la Argentina, al cono sur, donde la hidrovía es la principal manifestación de las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. No hay mejor ejemplo que la Hidrovía, ésta, en realidad, es una herida sangrante del cono sur, de la República Argentina, del Paraguay, de Bolivia y de Brasil.

Hicimos una investigación en el año 2005-2006 que se llama “Los dueños del río”, la que llevamos adelante con Coalición Ríos Vivos y con el Taller Ecologista, coordinando el Taller Ecologista y el Foro Ecologista. Creo que “Los Dueños del Río” es el primer trabajo que se desarrolla en la Argentina, donde se vincula IIRSA y las megacorporaciones del agronegocio y de la minería. Con todo el detalle de un modelo saqueador, de apropiación y donde no se puede hablar de hidrovía sin hablar de puertos. No nos podemos olvidar de la ley que lideraba (el fiscal de Estado de Entre Ríos) Julio Rodríguez Signes, en el año 2012, que quiso privatizar el Delta en sus tierras públicas y los puertos, dejándolos en manos de los nueve o 10 productores agrarios más fuertes de las provincias y las corporaciones del agronegocio, todas extranjeras, salvo (la empresa agroindustrial) Vicentín. Y hoy sigue siendo el fiscal de Estado de Entre Ríos. Esto lo puede escribir, publicar, porque lo he publicado muchas veces ya, pero no existe.

Es esa escala de impunidad política y de apropiación, por eso denunciamos tres o cuatro cuestiones fuertemente. Tiene que reformarse el tratado de la Cuenca del Plata, pero en términos radicales. En el año 2010 las organizaciones de la denominada Alianza Sistema de Humedales Paraná-Paraguay, presentamos una propuesta de estrategia de sustentabilidad del sistema de humedales Paraná-Paraguay. Esto se encuentra en la web, incluso en ERA Verde, en la Unidad de Vinculación Ecologista se encuentra el documento. Esto es una propuesta propositiva donde decimos las organizaciones, qué es lo que hay que hacer en todo lo que es el sistema de humedales Paraná-Paraguay, y donde está mucho esto que estamos hablando, no solo hacemos un diagnóstico, sino que hay toda una serie de propuestas con acciones y metas.

 

ECOLOGIZAR EL PENSAMIENTO

ecologizar el pensamiento implica una reforma universitaria (…); implica un congreso pedagógico nacional, donde la ecología política transversalice y ponga en crisis absolutamente todo el modelo educativo público argentino.

–¿Qué modelos alternativos se pueden plantear?

–Esto es muy difícil por el escenario político en Sudamérica, pero creo que nosotros tenemos que rescatar y recuperar como sociedad el concepto de la Unión Sudamericana de Naciones. Si nosotros no logramos reconformar la Unión Sudamericana de Naciones, estamos en graves problemas. Pero eso implica que, en la mayoría de los países sudamericanos, no solo tiene que haber un ejercicio pleno de la democracia, sino fundamentalmente de la democracia participativa. Y la democracia participativa implica un compromiso muy territorial a nivel local. Es decir, si no hay democracia participativa, si la gente, el pueblo, las sociedades no se apropian del derecho que también es deber y de las herramientas de participación ciudadana estamos fritos. El poder hoy no delega desde la representación hacia la participación ciudadana. Por ejemplo, para hablar de la escala local, desde la ecología política decimos la escala humana, los municipios, y no me olvido de la Unión Sudamericana, pero a nivel de los municipios, el presupuesto participativo, aquel que nació en Porto Alegre a finales del siglo pasado, lo tenemos en varias normas en Entre Ríos y en Paraná en particular, y no existe el presupuesto participativo. Y quizás es de las herramientas más hermosas que podríamos estar cultivando en la ciudad.

¿Qué quiero decir con esto?  Es fundamental la democracia participativa, nosotros decimos la democracia ambiental. Hay autores que hablan del ejercicio, no ya del Estado socialista o del Estado socialdemócrata, sino del Estado de derecho ambiental, más allá del Estado de derecho social. En ese sentido hay una necesidad donde la sociedad y los pueblos se tienen que apropiar de las herramientas de participación ciudadanas. Estamos hablando de audiencias públicas, de acceso a la información en tiempo y forma, de los procesos de estudios de impacto ambiental, del referéndum vinculante, de la iniciativa legislativa, de que funcionen los consejos económicos y sociales de verdad, en la ciudad y en la provincia. De que el defensor del pueblo en Entre Ríos sea nombrado, etc.

Necesitamos que las democracias garanticen recuperar soberanías perdidas y construir nuevas soberanías. Es decir, no es solo recuperar la soberanía del río, es recuperar fundamentalmente dos cuestiones relevantes. La soberanía alimentaria, que es diversificarnos productivamente a escala local, la escala humana. Esto implica una reforma agraria democrática que, como los planes Procrear, se puedan generar planes para que la juventud acceda a la tierra. Pero cuando hablamos de una unidad económica, hablamos de una unidad económica ecológica.

El otro elemento, es ecologizar el pensamiento. Esto implica una reforma universitaria, a ciento un año de la reforma universitaria argentina que tuvo un impacto en Sudamérica. Implica un congreso pedagógico nacional, donde la ecología política transversalice y ponga en crisis absolutamente todo el modelo educativo público argentino. Implica un tercer elemento, una reforma en el modelo energético en país, también muy grande. Que tenga una transición que tiene que ver con la escala local, que es el concepto de autosuficiencia. Que también tiene que ver con un concepto bastante nuevo que es el desacople y línea de dignidad. Es decir, debemos desacoplar del modelo capitalista, todo lo que tiene que ser necesidades básicas, que no son los deseos del capitalismo, ni de este modelo consumista y construir un concepto propio.

Nosotros tenemos que exigir los procesos previos y el dictado, las convenciones constituyentes municipales, para discutir las ciudades nuevas que queremos o las ciudades renovadas, o a qué queremos volver de lo viejo y qué queremos hacer de lo nuevo. Y esas convenciones constituyentes para tener esas constituciones locales, que ya están ordenadas en las constituciones provinciales y lo podamos hacer. Y no tengamos que estar discutiendo, tal edificio o el glifosato en tal municipio, sino una discusión radical de fondo.

 

MODOS DE VIDA, UNA MILITANCIA ACTIVA

–Habiendo estudiado abogacía, una profesión liberal, ¿Cómo fue que llegaste a este punto de activismo social, ambiental y político, en lo cual hoy te podrías ubicar en una vereda alternativa?

–Hay tres factores. Uno mi madre, lo de mi madre es determinante, porque ella era artista plástica y poeta, esas cosas que en la infancia y en la vida te marcan mucho. Gloria Montoya era mi madre. La presencia del río y de los pájaros era muy fuerte. Por supuesto que en los diálogos con mamá había algo muy grande, que recién se expresa, precisamente, a partir de la actividad política.

Yo fui concejal en Paraná en el retorno de la democracia, en la segunda gestión, cuando (Mario) Moine fue intendente (1987-1991). Yo militaba en la juventud radical en aquellos años. Fui concejal a los 27 años y fue una experiencia maravillosa, de las más ricas de mi vida. En ese mismo momento conozco al primer defensor del Pueblo de la Argentina, en Buenos Aires, y me enamoro del tema. Cuando dejo de ser concejal hago en Córdoba un posgrado, éramos siete alumnos, un posgrado en Derecho Ambiental, que era de los primeros en la Universidad Nacional, en la Universidad Pública de Córdoba, que fue un privilegio, porque lo que menos vimos fue abogados, había muy pocos abogados. Fue una experiencia muy linda, de eso que se llama el diálogo de saberes, esto fue en el año ‘93.

Lo otro que me terminó de marcar fue la lucha contra la represa del Paraná Medio, que fue fantástica. Fue un movimiento social fantástico, de dos años. Pero de alguna manera encontré en el derecho ambiental tres cosas que confluyen, que son muy locas y te las comparto. Una es que uno puede ejercer la profesión y paralelamente o conjuntamente militar socialmente, pero también políticamente. Y cuando digo políticamente lo digo en sus dos escenarios. Políticamente en términos partidarios, como políticamente en términos sociales. Uno puede hacer política sin estar involucrado en tal o cual partido, o si está en un partido también por fuera, por ejemplo en los debates asamblearios o en lo que sea. Hay un diálogo entre lo profesional, lo social y lo político que no es solo una cuestión del derecho ambiental.

Pero bueno tiene que ver con esto, la madre, el posgrado y la política tiene mucho que ver.

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